domingo, 2 de julio de 2017

Animal Behaviour


A veces los zorros se quedan invernando por un tiempo largo, indefinidio. Se calman, se arropan uy encuentran un lugar medio olvidado donde acurrucarse. Se ovillan y esperan. O mejor dicho se olvidan de sí mismos, se olvidan de todo el resto de las cosas y esperan. Esperan a sentir que las cosas al rededor de ellos aparecen de nuevo. Entonces, recién entonces sale el sol, les pica el bagre y se dan cuenta de que pasaron quizas un año, o cinco, o diez... siendo nada. Haciendo nada.
Y parece medio pelotudo pero hacen esto, justamente para poder volver a hacer las cosas desde cero. Desde una mirada inocente y estupida que les permite encontar nuevas formas de hacer las mismas cosas. Porque digamos la verdad, los Zorros son bastante pajeros, o miedosos. Es un ante la duda no.... pero... pero si de repente se resetean. Se obligan a despegarse de viajas costumbres. Pueden activarse y reiniciarse. Y ver una salida de sol desde cero.

Las Salamandras en cambio no dormitan. No conectan y no se doblegan. No regatean. No pierden el hilo. Lo entienden tacitamente. Son capaces de guiñar un ojo y murmurarte “todo piola”. Y claramente, obviamente, todo esta piola para una Salamandra. Son naturalmente amorales, anarquistas y anacronicas. Hay quien dice que las Salamandras no mueren nunca. Porque la tienen clara. Sin saberlo, sin esforzarse entienden como mirar una salida del sol, como cocinar una faina y como encontrar la correcta puntuacion para una enciclopedia de bioquimica. Lo cazan de toque.

En el medio, ahi como punto de equilibrio, los tejones se ven a si mismos como cronistas. Como individuos carentes de valor en sí mismos, excepto por el tiempo que acumulan. Cada segundo es la chance de notar una mota de polvo en el lugar preciso. Cada instante es un momento de reflexion. Para poco a poco entender. Los tejones buscan compilar y atestiguar. Son los profetas de un conocimiento global por venir.

De tantas situacines de desarmar la bomba, es que me siento presionado para no hacer nada.


Tantas veces estuve desarmando la bomba, muchas. Viendo que cable tocar, viendo que reloj ajustar, o que forma de agarrar la pinza para poder meterla ahi en ese lugarcito de mierda donde siempre se me cae cuando quiero desajustar ese tornillo de mierda.

A veces me alejo y la dejo ahi, tirada sobre la mesa. Me voy a dar una vuelta y busco poner la cabeza en remojo con un poco de aire... pero en definitiva vuelvo, y me doy cuenta de que tendria que haberme quedado y charlar con ella. Porque lo unico que hizo la distancia es meter discordia entre ella y yo. No me solucionó una mierda. Y tengo aún menos tiempo antes de que explote.
A veces me quedo, pensando en anticiparme a cada problema. Desarmandola casi en forma pre-visible, como sorteando los pozos en una calle (mientras caminas con los ojos vendados). Me animo, en estas ocasiones, y me sumerjo de lleno en un modo intuitivo de hacer las cosas. Generalmente... esto provoca que termine con un dolor de cabeza gigante. Cansado y bloqueado, lo único que quiero es haber sido un poco más inteligente. Y haber metido un poco de distancia para poder ver los pozos.
A veces, la miro ahi a un par de pasos de distancia. Y le sonrio, le tiro buena onda como diciendo, hoy va a estar todo bien. Y los cables no me parecen tan enredados, y por un momento me creo que entiendo como funciona. De donde vienen las cosas, y a donde van. Y de qué pasa si toco aca y no allá. Esos son los dias que la convivencia con ella se torna potable. Casi ideal. Los tics and tocs del reloj me hacen dar cuenta de que el tiempo pasa. Y es irrecuperable, y yo me estoy muriendo. Pero al menos no estoy solo. Me acompaña una bomba.
Cuando estoy fuera de casa me olvido un poco de ella. Me aboco a mi entorno, charlo con la gente o resuelvo mis problemas cotideanos. Me doy cuenta de que quizas es más facil vivir asi. Sin ese peso que tiene la inminencia del estallido. Ojo, cuando lo retrazo un poco (digo cuando lo veo venir y lo desarmo justo a tiempo), me siento Dios. Me siento un goleador nato. Pero cuando le pifio... cuando me quedo discutiendo con el juez de linea y la jugada me pasa al lado, ahi se me viene la noche. Me quiero meter en la cama, taparme la cabeza y esperar a que mañana sea mejor.
Convivir con una bomba supone una serie de ejercicios cotideanos que alteran la forma en la que vivimos. Obviamente hay una perdida INMENSA de libertad, de facilidades y en forma general, es una forma de complicarse la vida. Uno, es ahora ella y yo. Es una invitacion a la inclusion de alternativas diarias que uno, como hombre unidimensional y unitasker jamas podria concebir.
Por otro lado tambien genera un vinculo. Un extraño e inesperado vinculo. Pero vinculo al fin. Ese vinculo, si bien conecta a un dispositivo explosivo, nos da cierta perspectiva original de las cosas. Nos convierte en malabaristas. Le da un peso y una fugacidad inesperadas a todas las cosas que uno percive. Nos hace reir (con desesperacion a veces), nos hace llorar (con una alegria interesante), y nos hace poner las cosas en un lugar un poco distinto. El semaforo tiene las mismas lucecitas de los mismos colores que nos hacen sentir tranquilos, o nos hacen pensar que todo se puede ir a la mierda en un segundo. O nos congela en una paralisis de indesición que dura milenios. Ni atrás, ni adelante. Y ese instante se convierte en un universo autopoietico, propio, eterno, congelado, con olor a transpiración.
Tambien nos da un orden de prioridades, con el que siempre discutimos. Si bien el impulso inicial es distinto, siempre termino colocandola a ella al principio de la lista. De una forma u otra, por más que la empuje hacia los ultimos números, una razon u otra (una inminente explosion u otra) hacen que termine estando ahi, al principio de todo. Big bang que le dicen.
Tambien me mantiene acompañado por las noches, me siento calido y extrañamente confortado. Pero todo el tiempo recuerdo, que no la entiendo. Que es imposible de preveer y que en cualquier momento, un cable mal cruzado o una pila sulfatada, me van a despertar a la mitad del sueño.
Entonces, cuales son las cosas que uno tiene que hacer cuando convive con una bomba. Hace dos años y medio me baje el manual en inglés y empecé a probar de vivir con una. Al principio me encataba, compleja, increible. La mirase por el angulo que la mirase siempre me deslumbraba. Curvas, quiebres, destellos. Increible. Entonces primero que nada, lo primero de todo, es que uno tiene que saber, que estas durmiendo con una bomba al lado. A medida que pasa el tiempo, la cosa cambia, más tiempo le inyectas, más te das cuenta de que no es otra cosa que una bomba. Que por mas sonrisas, que por más hermosos momentos compartidos que le pongas... en algun momento, le pongas la garra que le pongas, ella va a explotar. Y agarrate si explota. Y te quiero ver si explota cuando estabas distraido intentando manejar.
El segundo item es que, cada bomba que sumas a tu vida, incrementa exponencialmente el riesgo al que uno esta sometido. Nunca se le puede dedicar mucho tiempo a una, sin que otra se enrosque mas y se acerque aún más rapido a su punto de ebullición. Mi consejo es que aquel que quiera coleccionar bombas, o frecuentar distintas, practique malabarismo. Que se prepare fisica y mentalmente al multitasking ininterrumpido.
Tercero, cada bomba tiene, en su interior, un sinfin de dispositivos ocultos que se manifiestan solamente con el tiempo. Una bomba es como una mujer. Poco a poco se revela, con curvas y contracurvas, con aparentes soluciones y complicaciones permanentes. Con alegrias freneticas, con fascinaciones problematicas y demandas inusitadas. Alli donde uno ve una solucion, ella vera una complicasion.
Pero buen, asi soy yo. Hombre/escorpion arriba de una rana explosiva. Disfrutando el paisaje, mientras sin darme cuenta le tiro miguelitos a mis propias ruedas. No es la mejor forma de describir la situacion... asi que voy a cambiar de tono. Ajustemos un poco la cosa y concluyamos ahí.

Señal de ajuste

1000 hz

Helecho divino.


Existe un puente que comunica cada faceta y estrato de vegetacion, con lo divino. Se trata de ese nexo que permite a cada planta, tener un accedo directo a la hot-line de Dios: Si el todopoderoso creo a Adan a su imagen y semejanza, con un malvón dijo “bueh... aca agarro y hago lo que me pinta y vemoh que carajo sale” o quizas cerró los ojos y dijo “Ahora le mecho arte vieja...”.
Dios creo entonces al ser humano bastante parecido a si mismo, negandole al mismo tiempo toda capacidad de comprension y aprehension del ambito divino. En cuanto a las plantas hizo justamente lo contrario, diametralmente opuesto en cuanto a las apariencias, pero conectadas con banda ancha al club sagrado. Asi es que por ejemplo, si cada humano tiene alma, y todos los perros van al cielo, cada helecho cuenta con voto y membresia inalienable en la junta directiva celestial. La fotosintesis es prueba irrefutable de la voluntad del Señor de crear un ser autosuficiente. Un toque de agua, un toque de sol y listo. No jode a nadie, no necesita a nadie. Y se dedica 24/7 a la ponderacion y consideracion de estatutos divinos. San Arisitimeo de Namuncurá explica en sus enciclicas y reflexiones “Jerarquia Sagrada” (1832), la composicion del Congreso Estatuyente en el cual el Anima Vegetatis lleva un rol primordial en el voto y veto de sanciones y expediciones legales. Rozando la herejia sugiere que las plantas se encargan del procesar y renderear la cosmogonia. De aqui surge el termino  granja de render.
Posteriormente, influenciado por dicha obra Jean Bautista Sarcamundi creo en 1860 su famosa serie de tripticos al oleo “Angelum Verdae” en el que las hordas angelicas responden al llamado y asistencia vegetal con una diligencia electrica.

El principal tema que a mi me compete ahora es ¿cuál es la razón o función en el esquema divino de los artropodos y aracnidos? A nivel biologico y ecologico es bastante claro (ya menciono Darwin la fascinacion de Dios por los escarabajos) pero, ¿qué explicasión le han dado a lo largo del tiempo las diversas escuelas y libros religiosos? ¿Cuál era la opinión o valuación teológica de los primeros cristianos, acerca de una cucaracha doméstica? Porque existe la figura de un Angel de la Guarda y no la de un Escarabajo Redentor?

En esta epoca de reivindicasiones de género y de reorientaciones sexuales, siento que es tiempo de redescubrir el pasado. De volver a mirar las antiguas escrituras y finalmente colocar a cada genum de insectos en su correcto estrato espiritual.

viernes, 18 de marzo de 2016

Del Agujero en Mi Bolsillo.


Capitulo 3.
                                                           Del Agujero en Mi Bolsillo.

El otro día me aparecio un agujero en el bolsillo. Cada vez que metia la mano adentro, conectaba a vaya uno a saber donde. Hasta acá, más alla de lo inusitado del evento, estaba todo bien. El problema era el servicio de conexion. Porque el tema es que cada vez que metia algo (fuera mi mano, o un papelito, o un cospel) tenia que pagar peaje. Algun sádico, no solo me enchufó una especie de portal, sino que además se dio el lujo de cobrarme peaje por un servicio que nunca solicite.
Puedo explayarme por un lado por lo tedioso del asunto, de mis intentos de comunicarme con la atencion al cliente de este portal. O por la inmensa cantidad de situaciones estupidas en las que me puso tener ese coso en el bolsillo. Entonces:

B) Situaciones Estupidas en las que termino por tener un agujero negro en el bolsillo:
Para empezar hay una serie de frases que pierden sentido. Tales como “te juro que lo puse acá o directamente “confía en mî”. Para continuar, tambien hay una serie de estados anímicos que surgen por default. Confusion total como mínimo, o preguntas del estilo “eh, ¿qué pasa si metés el saco entero adentro del bolsillo?” a lo cual lo único que puedo hacer es poner cara de situacion y sonreir... como si tuviese alguna respuesta que no puedo revelar o algo asi. La posta es que no tengo idea, me da cagaso hacer algo asi y despues recibir una factura de la puta madre.
En fin situaciones, ahi vamos.
El coso este (a falta de un nombre preciso) apareció entre el sabado a la madrugada y el lunes a la mañana. Yo me dí cuenta de que había algo raro cuando metí adentro del bolsillo las llaves del auto, y al rato las llaves aparecieron adentro de mis zapatillas. Tardaron en aparecer cosa de ¾ de hora o una hora como mucho. Y fue así de a poquito. Yo estaba charlando con Walter mientras caminabamos por Córdoba y en eso le digo, “dame un toque, necesito rascarme el pie”. Ahi me saqué el zapato y encontré las llaves. Olían a vainilla... eso fue lo único raro, porque pensé que se cayeron por un agujero o algo.
Después metí los cigarrillos y, cuando despues quice sacarlos saqué una estrella de mar. No sé como paso, calculo que algo de conmutador tiene el coso este, pero ahí me cayó la ficha de que algo no estaba bien. Mi sospecha inicial se confirmó cuando a la mañana del lunes encontré la factura de pago, por servicios de courier, en el buzón de mi casa.
Ya el Martes me hinché las pelotas. Le dí una chance mas, dije “solo vino, solo se va a ir” y no le quice dar mucha importancia, como tratando e imponer un poco de normalidad. Tomé el subte para ir al centro, me subí en Alberti y a los 5 minutos llego el subte. Me metí en el furgón que estaba lleno. Lleno, lleno. Lo curioso fue cuando al rato, un punga que tenia al lado pegó un grito y empezo a revolear la mano de arriba a abajo. La gente se alejo como pudo y el tipo a las puteadas se fue medio alejando de mi. Me miraba raro. La mano le sangraba. En el piso ahi al lado de mis pies habia un bicho fluorecente. Tenia espinas o algo asi. No me cabe dudas de que habia salido de mi bolsillo. Olía a vainilla. Cuando volvi a casa, vacié el armario y metí el saco adentro. Lo cerre con llave y me olvide del tema. A la mañana siguiente tenía otra factura pero me colgué y no la abri.
Dos semanas despues Clara vino a casa, era viernes. Teniamos que revisar un par de temas y arreglar los pasos que ibamos a tomar para seguir con el laburo. Se hizo tarde, tomamos algo, y ni bien pude le tire la boca. Ella respondió, no sé como. La lleve a mi cuarto, mientras la iba poniendo en bolas. Ahi... me acordé que tenia los forros en el armario... Clara estaba en la cama, tocandose, yo abri la puerta del armario. 15 minutos despues, Clara estaba vestida en la puerta de mi casa. Palida y temblando. Se prendió un cigarrillo, se tomo un taxi y se fue. No dijo ni mu, pero me dio un beso. Yo supe que tenia un problema grosso. Y que no tenia idea de como resolverlo.
A) De mis intentos de comunicarme con la atencion al cliente de este “Coso”:
Correo Argentino” era la empresa que emitia las facturas que me llegaron. Habia un 0800, que fue a donde llame. Despues del tono me respondio un menu de esos donde te dan numeros para marcar. Decidi que la maquina que me hablaba se llamaba Susana. Susana me dijo que estaba muy agradecida por mi comunicacion con el Correo Argentino. Continuo muy amable y mecanicamente “Por favor marque el numero de interno. Alternativamente marque 1 para Pagos, 2 para Punibles Destacados, marque 3 para Solicitudes en Transito Afectado, marque 4 para Atencion al Cliente Usufructuoso, 5 si usted desea presentar o solicitar una Conexion Customizada, marque 6 si usted goza de una Aparicion Azarosa, 7 si corresponde con Numero Codex Personal, 8 para obtener Informacion de su Cuenta, 9 si desea Presentar una Queja. Finalmente presione 0 si desea reformular las opciones o espere en linea y será atendido por uno de nuestros representantes”. Espere en linea.
Cuando corte el teléfono, alguien de acento extraño y nombre impronunciable me informo que así era la cosa. Que yo portaba un portal en mi bolsillo. Modelo 5 puntualizo. Que tuviera un poco de paciencia continuo. Y que me correspondia pura y exclusivamente a mi y (solo a mi) por correspondencia directa, por ser un cliente afortunado y por contacto directo con la sustancia conocida como “es-no es”. En pocos pabras me cabio. Iba a tener el coso ese por tiempo indefinido y aparentemente, con el tiempo iba a entender de qué venia la mano, el coso se iba a adaptar a mí o yo me iba a adaptar al coso.
Confusion mediante, me fui a Bangladesh a tomar un cortado. Hablar con Randall siempre me distraia un poco. Y de vez en cuando me daba alguna idea. Él estaba ocupado limpiando los filtros de la maquina de café, pero entre gruñidos y puteadas contra la maquina escucho mi historia. Llamamos a Defensoria del Pueblo y me dijeron que Correo Argentino estaba en situacion de Jurisprudencia Extraordinaria hasta despues de las elecciones (el limbo basicamente) y que, pese a mis puteadas, ellos no podian hacer nada. Me aceptaron un reclamo para examinar mi situacion, me pidieron que pague y guarde las facturas y me dieron turno para el 9 de Agosto. Era Febrero... asi que me iba a tener que aguantar un rato. Corté el telefono, se lo dí a Randall. Y me fui a tomar una ginebra en el fondo con Patricia a ver en qué andaba.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Quimera


Capitulo 2.
Quimera

La curiosidad siempre fue un vicio mío. Uno tan personal como mi firma. Eso y los puchos.  De hecho, si necesitas saber donde estoy, me podes encontrar al final de una larga hilera de colillas de Fambrulo. Y esa hilera, empiece donde empiece, generalmente termina en Bangladesh. Ahí me quedo en la barra, tomando lo que encuentre... hasta que algo pase.

La primera vez que llegue a Bangladesh, fue cuando recién me había mudado a capital desde el interior de la provincia. Vivía en un departamento viejo, subsistiendo a base de sopitas Knorr, así que estaba famélico.
Como decía, con la panza rugiéndome sali a dar una vuelta por avenida Córdoba a ver qué comía. Hice un par de pasos y en la esquina de Coca Sarli me encontré un barsito. Bangladesh decía el cartel. Camine derecho a la puerta (desesperado por un plato de fideos) y subí los escalones de la entrada. Termine de subir, empuje la puerta (quizás le sumaba una copa de vino), y cuando entre note que el bar estaba vacío. De punta a punta todas las mesa vacías. No habia nadie detras de la barra, parecía abandonado. Entre el hambre y la mala suerte me cabree, me fui para la barra y dije “ma’ si agarro lo que vea y me lo llevo puesto”. En eso faltando dos o tres pasos para la barra, algo me golpeo en la nariz. Y enseguida entendí porque el bar estaba vacío.

Percibí el aroma más atroz que había sentido en toda mi vida, piensen en cientos de repollos hirviendo, en poxirran rancio, en bombas lacrimógenas...  Esto que se olía en el bar era peor, te desfiguraba la razón. Te atravesaba, quemandote desde la punta de la nariz, hasta el fondo de la nuca.

Así que huí, corrí puteando a viva voz y con los ojos chorreando lagrimas.
Llegue a la puerta con mis pulmones (bah, lo que quedaba de ellos) gritando por aire puro. Abrí la puerta, tire con todas mis fuerzas para abrirlas. Entro un poco de aire y yo sali, cayendo en el medio de la esquina. Y vomité. Permanecí así temblando y transpirando unos veinte minutos, intentando sacar de mi nariz la sensación de ardor. Al rato me pare, y vomite de nuevo.

Cuando estuve un poco mejor seguí camino a mi departamento. Al menos el hambre habia desaparecido por completo. Llegué a la otra esquina de Córdoba y Rivotril y me detuve. Me quede parado, pensando con las llaves de mi casa en la mano. No entendía algo. No había forma de que algo oliera tan mal. Seguí caminando y entre en mi casa. Es imposible pensé. Entre al ascensor. Fuera de joda, es inadmisible. Toque el tercero. Era… No, no tenia idea de que era.
Justamente por eso tenia que volver, tenía que pasar por todo el bar, por todo el olor. Por todo lo que me quemase la cabeza de ahí dentro. Pero quería saber qué era. Así que entré en mi casa, fui a mi cuarto. Saque la pistola debajo de la almohada. Llené un balde de perfume berreta, y metí adentro una máscara antigas en el balde - si, tengo una máscara antigas. Mi abuelo la uso en la primera guerra-.

Salí del departamento, llegue hasta el bar y entré. Con la mascara puesta veía todo recortado y teñido de verde. Ahora el olor era casi tolerable, una mezcla del pachuli y leche quemada. Pero tambien pude distinguir bien clarito el humo. Creo que era humo, se parecía mas a una maraña de hilos que flotaban enredándose y desenredandose por el aire.
Lo seguí con la mirada y note que salía desde atrás de la barra, por una puerta. Salté para el otro lado y empecé a seguir el humo. La puerta llevaba a una cocina minúscula, con las paredes y el techo cubiertos de grasa quemada. Definitivamente el aroma era aún peor. Más denso. Seguí caminando apretando la máscara contra mi cara transpirada. Atrás de los hornos el humo doblaba por un pasillo estrecho y alto, así que me perfile y como pude me mande por ahí. Cada tanto mis pies golpeaban algunas cajas, o alguna otra cosa, pero por el humo no llegaba a ver que era. Salí del pasillo y termine en una despensa repleta de botellas y frascos. Luego había una puerta toda oxidada, desde ahí se filtraba el humo. Acá se parece mas al agua, pensé. Abrí la puerta, las bisagras chirriaron por el oxido. Entró más humo y yo salí.

Estaba en un callejón, el humo era una neblina negra que me mojaba el cuerpo y flotaba por todos lados. Era como estar debajo del agua en una pileta. Del sol ninguna noticia. Metí la mano en mi saco y saque un encendedor. Lo prendí y alcance a ver algunos contornos. Ya era algo por lo menos, pero todavía no tenia idea de por donde seguir. Así que me pegue a una pared y empecé a caminar, viendo si podía llegar al fondo del callejón.
Mientras avanzaba, con mi mano pegada a la pared, empecé a escuchar un sonido, como algo arrastrandose por el piso, o moviéndose muy lentamente. Saqué la pistola y camine.

Llegue hasta el desemboque de otro callejón, y vi delante mio un hombre. Me escondí atrás de unas cajas, y desde ahí lo vi mejor. Era gordo y petiso, tenía un delantal de cocinero y una máscara antigas. Avanzaba muy lentamente envuelto en espirales de humo, arrastrando los pies hacia el fondo del callejón. Parecía concentrado en transportar algo que llevaba. Justamente, algo que era, la fuente del humo.

Lo llamé a gritos, pero no me dio pelota, siguió metiéndose en el callejón. Salté la caja y empecé a perseguirlo porque se complicaba verlo a más de dos metros. Corrí hasta terminar pegado a su espalda.

El tipo ni se entero, seguía concentrado en transportar lo que fuera que cargaba. Me estiré por encima de su hombro, pero había demasiado humo y a duras penas le vi una panza fofa. De caliente, me puse en puntas de pie y, como un imbécil me saqué la máscara pensando que iba a ver mejor.  Obviamente el humo me volteó, de toque se me metió a chorros por la garganta y me cegó al instante. Intente seguir caminando y ver que carajo llevaba el cocinero, pero entre el mareo y el ardor de los ojos me golpee la pierna con algo y tropecé. En la caída alcance a agarrarme del delantal del cocinero y logré sostenerme. El tirón sumado al golpe asustaron al cocinero, que pegó un salto tremendo y en el cagazo, revoleo lo que llevaba entre sus manos.

Ahí, mientras giraba en el aire y yo caia, fue cuando lo vi: todo el humo que llenaba el bar, toda la niebla que cubría el callejón, esa cosa gruesa que olía horrible y se te pegaba como arena en la garganta. Todo esa porqueria salía de un antiguo cenicero de ceramica. Un cernicero repleto de colillas y restos de cigarros. Repleto de cenizas mezclada con alcohol y mugre. Sobre todo mugre.

El cenicero marco una parábola perfecta. Se desplazo una decena de metros en el callejón y reventó contra una pared de ladrillos al final del callejon. Debajo de esta pared, casualmente, había un tacho de basura. En el vivían felizmente dos ratas, un perro y una polilla; había también musgo, un par de reflectores antiguos, un viejo motor de freon de un autito y unas letanías anotadas en un cartón, que casualmente había copiado un linyera hacia dos semanas. Allí, en ese mismísimo tacho, fue donde cayó el contenido del cenicero. Embebiéndolo todo.
Y de pronto el tacho explotó.

Tiempo después se descubrió que aparentemente el freon, sumado a la actividad eléctrica del cerebro de las ratas, del perro y de la polilla (escaso voltaje, pero aparentemente el indicado) reaccionó con el carbón de la ceniza. Todo esto eclosionó en ese asqueroso tacho de basura, formando un caldo de cultivo y termino dando como resultado, una reacción química de la puta madre.
Poco sabía de todo esto en aquel momento, pero para cuando recobre la conciencia me dolia todo. Se ve que habia aterrizado arriba de una caja de madera. Como pude me incorporé, y cuando levante la mirada me di cuenta que frente a mi  había una Quimera. Hecha y derecha. Prensil, etérea y extremadamente confundida. El cocinero estaba paralizado a unos metros de mí, justo entre ella y yo.

El cocinero me miró y trató de salir corriendo. Pero antes que diera un pacito, antes de que siquiera lo notaramos la Quimera lo agarró entre dos dedos. Lo levanto como si nada y se puso a olisquarlo con curiosidad, o hambre. Ahi pensé que él era boleta, y que mi curiosidad me puso en una situacion de mierda. Fuiste, por boludo. Como no habia chances de irme, me levante resignado y de a poco me arrastre afuera de la caja en la que estaba escondido. Me acerque a la bestia casualmente pensando como comunicarme con ella. Trataba de mantener la mente afilada y rezaba que no se enterara que estaba cagado en las patas. Cuando me vio caminando, yo le sonrei y ella soltó al cocinero. Giro sobre sí misma y en un instante apunto hacia mi, lista para tragarme. Saqué mi pistola y en vez de apuntarle a ella la puse sobre mi cabeza lista para volarme la jeta antes de que ella me destroce. Le di una ultima pitada a mi cigarrillo - ni siquiera me acuerdo de ponerlo en mi boca o prenderlo, dicho sea de paso - y cuando exhale el humo, la bestia se frenó completamente. Instantaneamente, con la boca arriba mio, apunto de cerrarse. Incluso una gota de saliva, espeza y alquitranada, me empapo la cabeza y las orejas. Asi y todo pude escuchar una voz gruesa y profunda que me preguntó "¿no me das uno?". Miré para arriba y respondí "seguro" mientras levantaba un cigarrillo casi partido. Ella lo tomó, el cigarrillo se encendió y de alguna manera empezamos a charlar.


lunes, 3 de marzo de 2014

Pasos.

Pasos. Llueve en una avenida grande. Un tipo se acerca a un auto. Camina tranquilo. A unos metros de distancia mira al conductor de un auto y murmura una disculpa que apenas se oye. Saca una pistola y descarga dos tiros sobre un pibe que duerme en el asiento de atras. Luego, entre los gritos de la gente se sienta sobre el capot, y suelta la pistola. A unos metros un policia corre hacia él. La sangre se mezcla con el agua de la lluvia y los pasos de la muchedumbre. 

Pasos sobre el piso de madera de la habitacion. La puerta se abre y alguien la atraviesa, cerrandola tras de si. Victor despierta transpirado. afuera llueve, adentro huele a humo de cigarrillo.

 Cafe y granix, Victor se acerca a la ventana y la abre, entra un poco de lluvia y sale un monton del humo del cigarrillo que se acaba de prender.

El olor de tierra mojada que sube desde Av. Cordoba le refresca en la memoria el sueño que acaba de tener. Como imagenes inconclusas que cuanto mas busca enfocarlas, mas rapido se desenfocan. 

 En el rincón del cuarto un charco de agua va creciendo a medida que recibe el goteo un paraguas empapado. Victor lo levanta y lo abre, sacudiendolo con fuerza para sacarle el agua. Lo cierra y lo mete en el paragüero.

jueves, 29 de agosto de 2013

Victor despierta. Donde estas?

 Victor Despierta. Vuelve en si, un poco agitado y pegajoso luego de soñar. "Parezco una babosa" se dice a si mismo "Todavia tengo esa pasta amarga y desagradable en la boca de cada vez que me levanto..." Se saca la camisa de adentro los pantalones y la sacude, para despegarsela de la piel y secarse un poco el chivo. Se sacude la corbata, avanza unos pasos y abre la puerta desvencijada del baño.

Luego de un punto ve tres. 
Y ahi la cosa cobra interes.
Porque su usual uno, es ahora un trio
y cada trio, como se sabe, genera estres,
asi que es necesario alcanzar un equilibrio 
dinamico que permita...dormir. y jugar al futbol en la calle con los amigos de Maradona.

Hey, donde estas? Necesito que te enojes, necesito un poco de tu fuego.
No se si tengo que usar un nodo de dragon ascendente o un telefono celular pero, aparece de una vez y dejate de joder Walter.
 Porque aca hoy es un dia muy frio, porque aca hoy es un momento de quiebre... entonces.

Entonces recordó que estaba despierto, que la duermevela solo tenía permiso hasta que se pegaba una ducha (y eso era justamente lo que acababa de hacer). Pero habia algo de epidemico en esta durmevela, algo de enfermizo que se venia repitiendo desde hacia por lo menos 3 años.
"Me canse de las fantasias" pensó. Cerró la canilla y salio de la ducha, afuera llovia y de algun lado se escuchaban pasos. Pasos cortos, secos y discretos que anunciaban un jingle. Que pedian un jingle. Asi que Victor se puso la toalla en la cintura, empezo a silvar una melodia estupida y pegadiza y salio al pasillo.

Afuera estaba Doña Esther discutiendo con su marido pero, no habia duda de que sus piernas, de que esos dos bodoques, no eran la fuente de esos pasos secos y austeros. Casi inexistentes. Asi que dadas las cosas como estaban, Victor volvio pa adentro, se preparo un cafe y salio a la calle con su abrigo en los hombros y la pistola en el bolsillo. Algo seguro pasaba.