martes, 2 de febrero de 2010

Ecos

Realmente me cansa que quieran que escriba todo como le gusta
Realmente me cansa sentir que el flujo es tan poco perceptible,
Que solo a treves de mis ojos pueda notar una verdad,
Pero que esa verdad sea tan efimera como el fluir mismo, no hay nada que ver
Nada que sentir
Nada que pensar
Solamente quiero poder estar a tu lado
Nada de nada..

La oralidad es un tema propio de mis pesadillas y de mis sueños
Quisiera poder vomitar todo lo que tengo adentro y extirparlo
Quisiera extirpar un par de cosas, asi seria mas facil, no tendria que detenerme a verlas y a sentirlas…


pd: esto lo recupere de mi cajon de memorias... no recuerdo cuando lo escribi

miércoles, 18 de noviembre de 2009

ideas

como la cualidad de ser, o cualidad de corresponder a la
sensacion del otro. Eso es empatia

Como la deconstruccion del ser, o la incapacidad de *percibir*
al otro. Eso es soledad.

como la verdad del ser, o la capacidad de percibir al otro y ser incapaz de
corresponderle. Eso es la melancolia.

ideal, su opuesto ,y una extraña mezlca de ambos,
forman la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Botiquin

"Decotazepar. Efectos ambiguos. Pruébese antes de usar."


Si, el frasco decía eso. Randalxephon lo cerró con una mueca de curiosidad en la cara y buscó quién sería su primera víctima. Las opciones eran relativamente pocas, así que decidió tomar una dosis el mismo.
El problema era.... cómo se tomaba. El decotazepar se compra en frascos que están llenos de una arena verde oscuro. Según había leído, solamente las salamandras ancianas pueden concentrar el calor necesario para fundir esa arena y convertirla en liquido. Y eso implicaba solamente una cosa: pedirle ayuda a la abuela.
La abuela de Randalxenphon era justamente una salamandra anciana, hecha y derecha. Era capaz de cocinar cualquier cosa y de armar cualquier plato. Sus mas de mil años de experiencia en gastronomía la convirtieron en una autoridad en el tema, pero también en un ser extremadamente terco y caprichoso. Una de las cosas en las que la abuela estaba religiosamente convencida, es que es imposible para una salamandra practicar la medicina, o cualquier cosa que implique usar una bata. "Es de maricones" sentenciaba.

Randalxenphon golpeó la puerta de la casa de sus abuelos. Espero unos segundos apretando el frasquito de porcelana que tenia en el morral y mastico su chicle con saña. Cuando la puerta se abrió , primero asomó una mano llena de arrugas y quemaduras. Después una cabeza ovalada y calva. Finalmente aparecieron los ojos chillones y Randalxenphon reconoció a su abuelo. Robiscolorofonte Medina estaba en chancletas y fumaba su pipa de caparazón de tortuga. Dejó que su nieto pasara, cerró la puerta porque la cosa esta jodida y miró a su nieto de arriba a abajo.

"¿Que haces acá?" le preguntó, Randalxenphon tosió disimulando sus nervios. Se aclaró la garganta. "¿Esta la nona?". El abuelo pegó una pitada tranquilo y mientras se rascaba el ombligo (si, las salamandras tienen ombligo) señalo arriba las escaleras y murmuró "Esta durmiendo". Guardó las llaves en un bolsillo y se adentró por un pasillo rumbo a la cocina.
Randalxenphon sonreía. Contó hasta diez para darle tiempo a su abuelo a volver a su sillón. Y se escurrió silenciosamente por las escaleras.

Doce metros adelante estaba el cuarto de su abuela. Por suerte las pantuflas que se había puesto amortiguaban bastante el chirrido de los pasos contra el piso de madera.
Olgividia Medina dormía sobre una cama individual, porque decía que dormir en la misma cama que tu esposo, es de hippie o de desfachatados. Su panza enorme se elevaba y sus brazos caían como péndulos al costado de la cama. Randalxenphon se puso en cuatro patas, y reptó por el piso de madera encerado. Esquivó varias pilas de recetarios y libros de comida tailandesa, levantó la cabeza buscando signos de vigilia y se acercó a la cama. Su abuela seguía roncando y murmurando incoherencias. Se sacó las pantuflas, y se trepó a la cama. Desde ahí arriba, parado sobre la panza de su abuela preparó todo. Sacó de su morral un encendedor zippo; el frasco de Decotazepar lo ato con un hilito desde la araña que colgaba en el techo y lo dejó, más o menos a la altura de la boca de su abuela. Finalmente se colocó dos guantes de cuero, sacó una cajita de marfil y la colocó en la panzota de su abuela. Randalxenphon se agachó. Se ajustó un par de antiparras que tenía para ir a la pileta, y abrió la cajita. De adentro surgieron un par de hilos azules que se enredaron en los bordes y de toque los congelaron. Despues un par de alas azules y un pico redondo. Era un Ebisu, un pajaro especial para generar chuchos de frio. El ave dió un pequeño aleteo, volo por ahi y se enterró debajo de la panza. Buscó la espina dorsal de la abuela y
cuando llego ahí, se enroscó . El frio del pajaro le provocó un tremendo escalofrío a Olgividia. Se retorció en una onda espástica desde los pies a la cabeza. Agarró con fuerza las sábanas, roncó, chilló, y su nariz empezó a sacudirse. Tragó una bocanada de aire y en un segundo tiró un estornudo gigante. Randalxenphon en seguida prendió el zippo. El fuego prendió en los gases del estornudo, y la explosión entera baño el frasco de Decotazepar, hasta fundir su contenido.
Ebisu se desvaneció instantáneamente, Randalxenphon guardó todo en su morral y salió corriendo de allí.
Ya tenia lo que quería.
Olgividia se rascó la oreja y siguió durmiendo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

C

El chicle ya habia perdido el sabor hacia dos horas, pero aun seguia tirado en la cama mirando el techo. Contar vueltas del ventilador no era muy entretenido y ella seguia enojada. Me levante, abri la heladera y saque una botella de agua. Se me ocurrio que lo mejor que podia hacer era tirarla toda encima de la cama, enfriarla toda, inundarla. A la cama por supuesto. Y despues mojarme yo. Y despues dejarme secar al aire, y aprovechar ese tiempo para pensar ¿Como mierda habia terminado en esa sintonia?. Me refiero, a que si lo tengo que enfrentar, okai lo hago sin drama... pero con que sentido?. Distanciandome un poco de la apatia volvamos al tono que tenia un par de lineas mas arriba. Retomemos. Yo, empapado, tirado en la cama mientras pienso y cuento las vueltas del ventilador. Saco otro chicle, como si fuera un reset, y elegimos otro camino: la pagina 153 terminaba con el personaje muerto, asi que sacamos el dedo donde marcabamos la ultima eleccion y retomamos desde ese punto. Y asi, una y otra vez. Prueba y error hasta encontrar el camino hasta la ultima pagina, siempre el ultimo final era el mejor. Elige tu propia aventura.... la vida es un poco asi, no?

Y ella abrio la puerta. Elige tu propia aventura me dije, asi que me levante, cambie el disco de Porcupine y puse uno de Simon & Garfunkel. Era algo mas alegre para quebrar la inercia.
Para esa hora ya me habia secado (la cama seguia empapada) asi que no me moleste en cambiarme la remera. Nomas la segui hasta la cocina, la abrace de nuevo y espere a ver como respondia. Me abrazo, y cuando vi su cara aun sonreia. Era todo lo que necesitaba. Pero algo me seguia picando en alguna parte del cuerpo.

miércoles, 28 de octubre de 2009

B

Adentro hacia calor, y el departamento olia a ella. Preparamos unos mates, me saque el sueter y nos quedamos charlando. De atras para adelante: de que ella se dio cuenta que puse una cara rara, porque que yo pense que no le tenia ganas a Soledad pero quizas si, a la hermana de ella. Que fue lo que pense cuando ella dijo que yo le tenia ganas a Soledad, porque yo habia dicho que los rusas son muy lindas, cuando ella dijo que el mejor mate que habia probado lo habia hecho un ruso, justo despues de que yo le dije de comer algo y hacer otra ronda de mate. Porque me agarro hambre cuando le dije que yo siempre soñaba que se me caian los dientes, despues de que ella dijo por veinteaba vez que otra vez se olvido de llamar al odontologo, ni bien termine de reprocharle que me devuelva la remera de radiohead que le preste la semana pasada, porque justo se habia ido a lavar la ropa, justo que habia recordado que cuando era chica su madre solia dejar los libros al lado del lavarropas y siempre tenian olor a jabon en polvo, porque yo me habia reido al notar que los libros olian a viejo, mientras ella me decia que no era su culpa que venia pensando en los libros que tenia que leer, porque yo puteé porque ella era una colgada porque ni me vio cuando entro.

martes, 27 de octubre de 2009

A

Hacia dos horas que estaba esperando que me abrieran la puerta. La bolsa de pan, que habia comprado recien sacado del horno, ya estaba toda llena de gotas de condensacion. Igual yo lo masticaba. Como si fuera chicle. Y para entretenerme buscaba figuras entre los relieves del piso y de la pared. Me inventaba historias, pensaba soluciones a un par de quilombos que tenia en la cabeza. Era como tener una tele en la pared.
Y justamente cuando meti mi mano en la mochila para sacar la bufanda, llego ella. Caminaba rapido, con un millon de bolsas colgandole de los brazos, y una pila de libros que le tapaban media cabeza. Parecia un perchero con patas. Llego a las corridas hasta la puerta de su edificio. Ni me dio tiempo a sonreirle, o sacarme los auriculares para saludarla, que abrio la puerta, se metio adentro, me dejo afuera y enfilo para el ascensor. Colgada. Espere unos minutos. Toque el timbre. Espere otros minutos, y clave mi dedo gordo sobre el boton de bronce con todo el peso de mi cuerpo. Lo deje asi hasta que una voz chillona y electrica salio del parlante, y me respondio.
-Si si, ahora bajo.

Y bajo, con el pelo revuelto, el gorro de lana todavia en la mano y arrastrando su campera por el piso. Me abrio y entre. Afuera quedo mi mal humor del momento. Subimos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Habitat

Randalxenphon suele instalarse durante la hora de la siesta en la periferia del miocardio de Victor. Desde alli, sentado en la terraza, pasa las horas observando una rigurosa dieta, dedicandose a la meditacion y regulando la temperatura del cuerpo de su anfitrion. Sus preocupaciones mas frecuentes son buscar la forma correcta de pronunciar Heidegger, encontrar el momento preciso para desencadenar una crisis existencial a Victor y buscar un doctorado en medicina.

Victor por su parte suele aparecer durante algun cuelgue en la mente de Mariano. Desde alli se instala y permance la mayor parte del tiempo fumando frente al ventanal de su despacho, desde el que tiene una vision panoramica de la esquina Cordoba y Beatriz Sarlo. Sentado en su butaca organiza mentalmente listados de compras, o busca telefonos capicua en las paginas amarillas. Sus preocupaciones mas frecuentes son encontrar un trabajo estable para llegar a fin de mes, escapar de un par de parientes neuroticos y, finalmente escapar de sus propias neurosis.

Mariano suele pasar la mayor parte de su tiempo en algun punto intermedio, en una frontera permanente entre una realidad digamos objetiva, y la realidad que el suele encontrar más interesante. Desde alli, vive respondiendo a impulsos tanto de un lado como de el otro, intenta encontrarle un sentido a su existencia y eliminar la frontera sobre la que sea halla parado. Sus preocupaciones mas frecuentes son encontrar un fin a su vida, descubrir si el amor es o se hace y alcanzar algun tipo de significacion.